Hace unos días, estaba hablando de SEO con unos colegas del sector y, en medio de la conversación, uno soltó: «el problema de esa web es que todo lo importante está below the fold». Y me quedé un segundo en blanco. Sabía perfectamente de qué hablaba, es un concepto que uso y aplico en la medida de lo posible, pero en ese momento el término se me había escapado de la cabeza. Esa sensación de tener algo en la punta de la lengua que no termina de salir.
Above the fold. Below the fold. Dos expresiones que vienen del mundo de la prensa escrita, que llevamos años aplicando al diseño web y que, sin embargo, muchos propietarios de páginas web ni siquiera conocen. Este artículo es mi pequeño homenaje a un concepto clave que puede explicar por qué tu web no convierte aunque tengas el mejor producto del mercado.
De los quioscos de periódicos a tu pantalla
La expresión «above the fold» nació en los quioscos. Cuando un periódico se plegaba por la mitad para exhibirse, solo la parte superior era visible. Los editores lo sabían perfectamente: el titular, la foto principal y la noticia más impactante tenían que estar por encima del pliegue. Si no enganchabas ahí, nadie compraba el periódico.
En diseño web, el fold (pliegue) es la línea imaginaria donde termina lo que el usuario ve sin hacer scroll. Todo lo visible al cargar la página es above the fold; lo que queda por debajo y requiere desplazarse es below the fold. No existe una línea fija: depende del dispositivo y la resolución. En un monitor de escritorio, los diseñadores suelen trabajar con una referencia de unos 1.000 x 600 píxeles; en un móvil, el espacio se reduce a unos 360 x 640 píxeles. El above the fold es un concepto fluido que cambia con cada pantalla, algo que el diseño responsive debe resolver inteligentemente.
Por qué el above the fold sigue importando (y mucho)
Hay quien dice que en la era de TikTok y el scroll infinito el pliegue ya no importa. Que estamos acostumbrados a deslizar sin parar. Y sí, el hábito de scroll ha crecido enormemente, pero los datos de comportamiento real cuentan otra historia sobre dónde se concentra la atención.
Investigaciones en psicología cognitiva han demostrado que los usuarios forman una opinión visual sobre una web en apenas 50 milisegundos, menos de lo que tardas en parpadear. Esa primera impresión depende de lo que ven sin hacer scroll: la estructura, los colores, la tipografía, la claridad del mensaje. Y el 94% de esas primeras impresiones están relacionadas con el diseño, no con el contenido. Si la parte superior de tu web no transmite profesionalidad y claridad, el usuario ya ha decidido que tu negocio tampoco las tiene. Según investigaciones del Stanford Web Credibility Project, el 75% de los usuarios juzga la credibilidad de una empresa por el diseño de su web.
Los datos de 2025 lo confirman: la tasa de rebote media en móvil ronda el 58-60%, frente al 48-50% en escritorio. Más de la mitad de los usuarios que llegan desde el móvil se van sin interactuar. Y dado que hoy más del 60% del tráfico web mundial viene de dispositivos móviles, hablamos de una cantidad enorme de oportunidades perdidas si tu above the fold no está a la altura.
La ilusión de página completa: el enemigo silencioso
Existe un fenómeno que Nielsen Norman Group denominó la «ilusión de la página completa» (illusion of completeness). Ocurre cuando el diseño de la zona visible da la sensación de que ya no hay más contenido debajo. El usuario mira la pantalla, ve lo que parece una página completa y simplemente no scrollea.
Esto pasa cuando el banner superior ocupa toda la pantalla sin dejar entrever que hay más abajo, cuando una línea horizontal gruesa actúa como «fin de página» visual, o cuando hay demasiado espacio en blanco entre la zona visible y el contenido oculto. En tests de usabilidad, un porcentaje significativo de usuarios simplemente no descubre el contenido que hay debajo del pliegue si el diseño no les invita a seguir.
La solución no es meter todo arriba a presión, sino diseñar el above the fold de forma que invite al scroll: un texto que se corte a mitad de frase, una imagen que asome parcialmente, contenido que genere curiosidad. Se trata de dejar pistas visuales de que hay más por descubrir. Es una cuestión clave del diseño web estratégico.
Qué debería estar above the fold (y qué no)
Cuando tienes un espacio limitado y menos de un segundo para convencer, cada elemento cuenta.
Lo esencial
Tu propuesta de valor clara y directa es lo primero. Evita eslóganes abstractos tipo «Soluciones innovadoras para un mundo cambiante». Tu titular debe responder en una frase a quién eres, qué haces y por qué le importa al usuario. Si tienes una panadería en Gandía, «Pan artesano con masa madre horneado cada mañana en Gandía» es infinitamente mejor que «Tradición e innovación al servicio del sabor».
Junto al titular, una llamada a la acción (CTA) visible y concreta. Un solo botón con un objetivo claro: «Pide presupuesto», «Ver menú», «Reservar ahora». No tres botones compitiendo entre sí. Cada botón adicional aumenta la fricción y diluye la atención.
Tu logotipo y navegación principal también deben estar, pero sin acaparar protagonismo. Si tu cabecera ocupa media pantalla con un mega-menú de 15 categorías, estás robándole espacio a lo que realmente importa.
Lo que sobra
Los sliders o carruseles diluyen tu mensaje, ralentizan la carga y la mayoría de usuarios no pasan de la primera diapositiva. Una imagen estática con un mensaje claro siempre gana. La publicidad excesiva en la zona superior también es un problema serio: el Algoritmo de Diseño Web de Google penaliza a las webs que empujan el contenido real debajo de bloques de anuncios. Si tu web depende de ingresos publicitarios, te interesa leer sobre cómo la publicidad puede arruinar el rendimiento de tu web. Y los pop-ups inmediatos que bloquean el contenido nada más entrar son como pedir matrimonio en la primera cita: demasiado pronto y demasiado agresivo.
Above the fold en móvil: donde el espacio es oro
Si en escritorio ya hay que ser selectivo, en móvil la cosa se complica. La pantalla ofrece menos de la mitad del espacio visible, la sesión media dura unos 3,5 minutos y la tolerancia a la espera es prácticamente nula. Según Google, el 53% de los usuarios móviles abandona una web que tarda más de 3 segundos en cargar. Y cada segundo adicional de retraso puede aumentar la tasa de rebote hasta un 8,3%.
En móvil, el above the fold debería contener exclusivamente lo crítico: un titular breve, un botón que se pueda pulsar fácilmente con el dedo y quizás un elemento visual que refuerce el mensaje sin acaparar toda la pantalla. La navegación puede quedar en un menú hamburguesa sin problema.
Un dato que merece reflexión: en 2025, la tasa de conversión en escritorio casi duplica a la de móvil (en torno al 4% frente al 2,5%). Muchos usuarios descubren tu negocio en el móvil y convierten después en el ordenador. Si esa primera visita móvil es confusa o lenta, no habrá segunda oportunidad. Tu above the fold en móvil no solo debe convencer para actuar ahora, sino dejar una impresión lo suficientemente buena como para que el usuario vuelva.
Las métricas de Core Web Vitals como el LCP (Largest Contentful Paint) miden precisamente cuánto tarda en renderizarse el elemento más grande de la zona visible. Optimizar imágenes, reducir scripts y priorizar la carga del contenido above the fold puede marcar la diferencia entre una visita y un rebote. Puedes comprobarlo con PageSpeed Insights.
Cómo saber si tu above the fold funciona
No tienes que adivinar. La tasa de rebote en Google Analytics es el indicador más directo: si superas el 60% en móvil, algo falla en esa primera pantalla. Los mapas de calor de herramientas como Hotjar o Microsoft Clarity te muestran exactamente dónde hacen clic los usuarios, hasta dónde scrollean y qué zonas ignoran. Si descubres que nadie baja más allá de la primera pantalla, ya sabes dónde está el problema.
Abre tu web en el navegador y en tu móvil y hazte estas preguntas:
- ¿Se entiende en un instante qué ofreces y para quién?
- ¿Tu titular es claro y específico o podría ser de cualquier empresa?
- ¿Hay una llamada a la acción clara y visible?
- ¿La página carga rápida?
- ¿Hay algún elemento visual que invite a hacer scroll?
- ¿Puedes evitar sliders, pop-ups inmediatos y publicidad excesiva?
Si has contestado que no a más de dos, tu web probablemente está perdiendo visitas antes de que conozcan lo mejor que tienes.
El above the fold no va de meter más cosas arriba. Va de poner las cosas correctas arriba. Es un ejercicio de priorización, de conocer a tu usuario y de entender que la primera impresión no es solo importante: es la única oportunidad antes de que alguien decida si merece la pena quedarse.
¿Quieres saber si tu above the fold está a la altura? Analízalo conmigo y descubre qué mejorar para que tus visitas se queden.







